Esto a pesar de que no se trata de una obra maestra y tampoco una de las grandes películas del hoy director Clint Eastwood.
Con todo, la recreación de la Copa del Mundo 1995, que marcó la reinserción de Sudáfrica, y el esfuerzo unificador de Nelson Mandela, interpretado por Morgan Freeman, es suficiente para verla.
Invictus retrata los acontecimientos con gran verosimilitud, recogidos por el periodista John Carlin en El Factor Humano, el libro que sirve de base a la película. Lo esencial es la esperanzadora visión que Mandela tenía del deporte y de la oportunidad que le ofreció el Rugby para congregar a Sudáfrica en torno a su equipo.
Emociona recordar el apretón de mano de Mandela y el capitán de los Springbocks Francois Piennar (Matt Damon en la película), que todos vimos por tv.